En la sociedad actual, cada vez es más frecuente encontrarnos con personas que simplemente “no aguantan” que los demás tengan y manifiesten una opinión distinta a la de ellas. Y dependiendo del nivel de violencia de esa persona, es como va a reaccionar, los más violentos se enojan al punto de inclusive terminar con una amistad o inclusive llegan a los golpes, los menos violentos argumentarán hasta el cansancio tratando a toda costa, hacer prevalecer su opinión como la verdad absoluta. Por lo general, estas personas son las que más dicen defender los derechos humanos, se jactan de ser poseedores de la verdad, del saber en todos los temas.
Esta actitud va en aumento, porque, por lo general, las personas más pasivas prefieren quedarse calladas… y esta actitud, nace del miedo. El miedo a tener que enfrentarse con personas agresivas y que, a mayor abundamiento, se sabe de antemano, que no habrá forma de cambiar su pensamiento; además, de tener que enfrentar las nocivas consecuencias de decir algo que le incomoda a esa persona.
Este es un círculo vicioso en que la violencia, la agresividad se va apoderando cada vez más, y las personas más pasivas, se van debilitando. Es como sentirse arrinconado, no tienes derecho a dar tu opinión, no tienes derecho a decir lo que piensas…. Y… ¿ esto es justo?… claro que no; todxs tenemos los mismos derechos, si queremos expresar algo a alguien, – obviamente con respeto- no tiene por qué ese alguien enojarse o querer cambiar tu opinión a toda costa (por decirlo suavemente).
Yo digo… ¡ya basta!… no tenemos por qué soportar a nadie que nos quiera imponer o que nos condicione su amistad o cualquier otro sentimiento, a lo que el(ella) piensa.
Si tu estás en una posición así, entonces pide fuerza, valor a Dios, deja el miedo atrás, y di tu opinión, di lo que piensas… porque nadie en este mundo puede arrogarse el derecho a tratar de imponer su voluntad y menos su pensamiento, somos todxs libres de pensar lo que queramos y de decir lo que sentimos, el único límite es el respeto que toda persona se merece.
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Miedo a dar tu opinión
En la sociedad actual, cada vez es más frecuente encontrarnos con personas que simplemente “no aguantan” que los demás tengan y manifiesten una opinión distinta a la de ellas. Y dependiendo del nivel de violencia de esa persona, es como va a reaccionar, los más violentos se enojan al punto de inclusive terminar con una amistad o inclusive llegan a los golpes, los menos violentos argumentarán hasta el cansancio tratando a toda costa, hacer prevalecer su opinión como la verdad absoluta. Por lo general, estas personas son las que más dicen defender los derechos humanos, se jactan de ser poseedores de la verdad, del saber en todos los temas.
Esta actitud va en aumento, porque, por lo general, las personas más pasivas prefieren quedarse calladas… y esta actitud, nace del miedo. El miedo a tener que enfrentarse con personas agresivas y que, a mayor abundamiento, se sabe de antemano, que no habrá forma de cambiar su pensamiento; además, de tener que enfrentar las nocivas consecuencias de decir algo que le incomoda a esa persona.
Este es un círculo vicioso en que la violencia, la agresividad se va apoderando cada vez más, y las personas más pasivas, se van debilitando. Es como sentirse arrinconado, no tienes derecho a dar tu opinión, no tienes derecho a decir lo que piensas…. Y… ¿ esto es justo?… claro que no; todxs tenemos los mismos derechos, si queremos expresar algo a alguien, – obviamente con respeto- no tiene por qué ese alguien enojarse o querer cambiar tu opinión a toda costa (por decirlo suavemente).
Yo digo… ¡ya basta!… no tenemos por qué soportar a nadie que nos quiera imponer o que nos condicione su amistad o cualquier otro sentimiento, a lo que el(ella) piensa.
Si tu estás en una posición así, entonces pide fuerza, valor a Dios, deja el miedo atrás, y di tu opinión, di lo que piensas… porque nadie en este mundo puede arrogarse el derecho a tratar de imponer su voluntad y menos su pensamiento, somos todxs libres de pensar lo que queramos y de decir lo que sentimos, el único límite es el respeto que toda persona se merece.
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aleleyton