Dios… ¿cómo saber si estás en el camino correcto?

Dios, visto como la energía creadora, como la fuerza que hace posible que todo fluya en el Universo, y yendo más allá… como el Ser Supremo omnipotente, omnipresente… la gran pregunta (que es la que siempre han intentado controlar todas las religiones ) es, en virtud de esto, ¿cómo debemos comportarnos para estar cerca de Dios o en sintonía con Él?

Todas y cada una de las religiones existentes, tienen y han tenido como único y gran objetivo, el poder contestar esta pregunta, logrando el objetivo de así poder controlar la vida interior y la conducta social del ser humano. Inclusive hasta las nuevas religiones, paganas o no, hacen lo mismo.

Sin embargo, si Dios es único, si es la fuerza creadora de todo; no se condice para nada con el hecho irrefutable que existe un sinfín de religiones, de creencias y de teorías acerca de la forma de vida que debe llevar el ser humano.

Dios es único, por lo tanto es único también el camino que el ser humano debería transitar.

El ser humano ha complicado esto porque hay desde siempre, un afán por tener poder, por controlar a los demás , y el mejor y más efectivo control se obtiene en el ámbito espiritual, si una persona tiene fe en algo o en alguien, se convertirá en el seguidor sin recriminaciones ni cuestionamientos, de ese algo o alguien. 

Ahora bien, yendo al interior espiritual del ser humano, es innegable que el sentimiento más puro y que más satisfacciones espirituales produce, es el Amor.  

Si se siente amor por sí mismo y por el prójimo, se eliminan todos los malos sentimientos como la envidia, que es la máxima expresión de la maldad; la avaricia, el ego exacerbado, etc.

Del punto de vista material, es innegable también, que el ser humano necesita vivir en sociedad, por lo que debe existir un orden, que lo debe dar la Justicia, visto como el “dar a cada cual lo suyo”… y ¿qué es lo suyo de cada cual?… esto es lo que cada quien se merece por los actos que hace. Es como el refrán que dice: “cosechas lo que siembras”. 

Entonces, si todos los humanos vivieran plenamente sintiendo amor por sí mismo y por el prójimo y que aplicara justicia en su comportamiento social, es que sin duda, tendríamos un Mundo sin maldad alguna, viviendo todos plenamente. 

Y esto es lo que quiere Dios, que sus seguidores vivan, piensen y sientan Amor por sí mismos y por el prójimo. Y que al momento de vivir en sociedad, cada uno tenga lo que se merece. 

Si actúas, piensas y sientes de acuerdo a este gran sentimiento que es el Amor, inclusive aunque aún no creas en Dios, ten por seguro que tu vida florecerá, te llenarás de dicha, porque Dios si está contigo y no te abandonará jamás. 

Por el contrario, si te riges por la envidia, por tu ego desmedido, por odios, por violencia, ten por seguro que Dios no te está apoyando, aunque le reces a diario sea de acuerdo a la religión que sea. 

Dios no propicia la maldad, y tarde o temprano, se hace presente la Justicia… “cosechas lo que siembras”… esto es implacable.

Resumiendo, solo bastan dos preceptos para estar en sintonía con Dios: 

Amor por sí mismo y amor por el prójimo.

Justicia en el orden social.

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