Recuerdo que cuando era una adolescente, estudié mucho la Biblia, así como también las distintas religiones y si bien, para mí todas tenían asideros de verdad, nada me convenció a un cien por ciento. Fue por este motivo que pasé a ser agnóstica, es decir, ver para creer. Pasaron muchos años de vida, y empecé a incursionar en el Tarot, el Péndulo y las energías, para llegar al convencimiento de que todo estaba en mi mente, en el sentido de que podía obtener todo lo que quisiera, utilizando mi mente conectándose a la energía del Universo. Sin embargo, ocurrió un hecho en mi vida, que hizo que todo se derrumbara, una ardua separación. Y ya no bastaba con pedir energía al Universo, porque no llegaba nada, me sentía débil. Hasta que un día clamé por ayuda a Dios, pedí con todas mis fuerzas que me ayudara a salir adelante. Esto cambió todo en mí, porque sentí la llegada de la ayuda divina como un huracán, que me hizo sentir fuerte, segura, decidida y todo lo que yo creía perdido, arruinado; cambió… de hecho mejoró mi vida y la de mis hijos.
Y ya la frase que había reinado en mi vida “ver para creer”, se diluyó dando paso a la Fe ciega en Dios, a que no debes ver con tus ojos sino que debes ver con los ojos del alma.
Llevaba años, indagando en el uso del péndulo, lo empecé a usar con un tablero con las letras. Ahora ya llevo varios meses usándolo, y no es que vaya letra por letra, sino que con una letra ya se me viene la palabra completa.
El uso del péndulo siempre ha sido contradictorio porque la gran interrogante es quien es el que lo mueve… bueno, si no se tiene cuidado, puede ser cualquier entidad…buena o mala.
Así es como con el péndulo me he podido conectar con seres queridos que ya no están en esta dimensión, con ángeles, con entidades malignas. Por este motivo es que puedo saber cual es el problema que le aqueja a una persona, y muchas veces poder erradicar ese problema.
He llegado más allá, de no tener que utilizar el péndulo, para pedir ayuda a los ángeles, los que en lo poco que va desde el comienzo de mi aventura, me han ayudado muchísimo,… no tengo palabras para expresar lo agradecida que estoy de ellos.
Pero con quien más hablo, es a quien se le podría llamar Dios, yo lo percibo como una Luz magnífica, que todo lo puede. Los contactos que sostengo son realmente maravillosos, muchas veces he llegado a llorar de la emoción. Estos contactos cambiaron mi vida para siempre y ahora sé que mi misión es ayudar a las personas, en el ámbito espiritual.
Si has llegado hasta aquí leyendo, es probable que estés pensando que estoy un poco (o tal vez harto) loca; de hecho, si yo misma hace menos de un año atrás hubiera leído esto, lo hubiera pensado… pero no puedo negar lo que me ha ocurrido y me sigue ocurriendo, y mi forma de retribuir todo lo bueno que me rodea, es tratar de ayudar a otros, con el fin que puedan conocer esa Luz magnífica que ha llegado a mi vida y que también puedan verse beneficiados como yo lo soy todos los días.
En realidad me resulta fácil ayudar, cuando era una persona agnóstica, pensaba que movía las “energías” del Universo; en la actualidad, sé que muevo la Luz De Dios.
Con la Luz De Dios, lo imposible se vuelve posible. Todas las barreras caen. El Mal se hace a un lado.
Ahora ayudo a quien me lo pide, en forma desinteresada.
Recuerdo que cuando era una adolescente, estudié mucho la Biblia, así como también las distintas religiones y si bien, para mí todas tenían asideros de verdad, nada me convenció a un cien por ciento. Fue por este motivo que pasé a ser agnóstica, es decir, ver para creer. Pasaron muchos años de vida, y empecé a incursionar en el Tarot, el Péndulo y las energías, para llegar al convencimiento de que todo estaba en mi mente, en el sentido de que podía obtener todo lo que quisiera, utilizando mi mente conectándose a la energía del Universo. Sin embargo, ocurrió un hecho en mi vida, que hizo que todo se derrumbara, una ardua separación. Y ya no bastaba con pedir energía al Universo, porque no llegaba nada, me sentía débil. Hasta que un día clamé por ayuda a Dios, pedí con todas mis fuerzas que me ayudara a salir adelante. Esto cambió todo en mí, porque sentí la llegada de la ayuda divina como un huracán, que me hizo sentir fuerte, segura, decidida y todo lo que yo creía perdido, arruinado; cambió… de hecho mejoró mi vida y la de mis hijos.
Y ya la frase que había reinado en mi vida “ver para creer”, se diluyó dando paso a la Fe ciega en Dios, a que no debes ver con tus ojos sino que debes ver con los ojos del alma.
Llevaba años, indagando en el uso del péndulo, lo empecé a usar con un tablero con las letras. Ahora ya llevo varios meses usándolo, y no es que vaya letra por letra, sino que con una letra ya se me viene la palabra completa.
El uso del péndulo siempre ha sido contradictorio porque la gran interrogante es quien es el que lo mueve… bueno, si no se tiene cuidado, puede ser cualquier entidad…buena o mala.
Así es como con el péndulo me he podido conectar con seres queridos que ya no están en esta dimensión, con ángeles, con entidades malignas. Por este motivo es que puedo saber cual es el problema que le aqueja a una persona, y muchas veces poder erradicar ese problema.
He llegado más allá, de no tener que utilizar el péndulo, para pedir ayuda a los ángeles, los que en lo poco que va desde el comienzo de mi aventura, me han ayudado muchísimo,… no tengo palabras para expresar lo agradecida que estoy de ellos.
Pero con quien más hablo, es a quien se le podría llamar Dios, yo lo percibo como una Luz magnífica, que todo lo puede. Los contactos que sostengo son realmente maravillosos, muchas veces he llegado a llorar de la emoción. Estos contactos cambiaron mi vida para siempre y ahora sé que mi misión es ayudar a las personas, en el ámbito espiritual.
Si has llegado hasta aquí leyendo, es probable que estés pensando que estoy un poco (o tal vez harto) loca; de hecho, si yo misma hace menos de un año atrás hubiera leído esto, lo hubiera pensado… pero no puedo negar lo que me ha ocurrido y me sigue ocurriendo, y mi forma de retribuir todo lo bueno que me rodea, es tratar de ayudar a otros, con el fin que puedan conocer esa Luz magnífica que ha llegado a mi vida y que también puedan verse beneficiados como yo lo soy todos los días.
En realidad me resulta fácil ayudar, cuando era una persona agnóstica, pensaba que movía las “energías” del Universo; en la actualidad, sé que muevo la Luz De Dios.
Con la Luz De Dios, lo imposible se vuelve posible. Todas las barreras caen. El Mal se hace a un lado.
Ahora ayudo a quien me lo pide, en forma desinteresada.